El juez Garzón ordenó detener a Mikel Zuluaga, que le había contradicho al declararse autor del documento "Piztu Euskal Herria" que Garzón atribuyó a ETA.
Información publicada en GARA el 2 de noviembre de 2000.
El juez Garzón ordenó arrestar a Mikel Zuluaga, autor del
documento «Piztu Euskal Herria»
Agentes de la Policía española detuvieron ayer, por orden del juez Baltasar Garzón, a Mikel Zuluaga, quien asumió la autoría del documento «Piztu Euskal Herria» en el que se aboga por la desobediencia civil. Zuluaga presentó un escrito en la Audiencia Nacional poniéndose a disposición del magistrado tras la detención, a principios de octubre, de nueve personas en base a la supuesta relación entre los que Garzón denominó «proyecto Piztu« y «proyecto de desobediencia de ETA-KAS». Sin embargo, el magistrado ordenó ayer a la Policía española el arresto de Zuluaga, que se produjo en Bilbo, y su traslado a Madrid.Mirari ISASI | BILBO
El juez Baltasar Garzón ordenó ayer a la Policía española detener a Mikel Zuluaga. Esta persona había remitido hace varias semanas al magistrado de la Audiencia Nacional un escrito en el que aportaba un domicilio para ser citado y se ponía a disposición judicial para declarar en relación al documento «Piztu Euskal Herria», cuya autoría asumió el pasado 6 de octubre.
Un día antes Garzón había ordenado el arresto de nueve personas vinculadas a la Fundación Joxemi Zumalabe, Autodeterminazioaren Biltzarrak (ABK) y Bai Euskal Herria. Cinco de ellas Sabino Ormazabal, Mikel Aznar, Iñaki O''Shea, Carlos Trenor y Patxi Azparren ingresaron en prisión acusadas de «integración» y «colaboración con organización terrorista». El magistrado presentó aquella redada como la segunda parte de la operación que abrió en setiembre contra Ekin.
En los autos de arresto dictados entonces, Garzón enmarcó los tres colectivos, que en los últimos años menos en el caso de Bai Euskal Herria, iniciativa surgida hace unos meses han llevado a cabo una actividad pública, dentro de «un proyecto de desobediencia vinculado a los objetivos de construcción nacional», cuya titularidad atribuye a ETA-KAS.
En este sentido, el juez vinculó la campaña a favor de un DNI vasco con un «proyecto de desobediencia de ETA-KAS, con los objetivos de subvertir el orden constitucional y crear espacios de contrapoder».
Respuesta de Zuluaga
Al conocer el contenido de los autos y las interpretaciones realizadas, el colectivo Piztu Euskal Herria hizo pública una nota en la que negaba tajantemente cualquier relación del citado foro de debate con ETA y asumía el contenido y la elaboración de las reflexiones incluidas en los documentos englobados bajo el epígrafe «Piztu».
En una nota dirigida al juez Baltasar Garzón, Mikel Zuluaga achacaba al magistrado haber llevado a cabo con aquella operación policial, que ayer tuvo continuidad con su propia detención, «una más de sus puestas en escena, de falta de rigor y de arbitrariedad ética para los que pensamos diferente».
En el escrito, además de asumir la autoría de los documentos y de rechazar cualquier relación con ETA y Ekin, acusaba a Garzón de criminalizar la desobediencia civil y le emplazaba, como insistió en una compare- cencia pública posterior, a que «nos sugiera con qué medios vamos a trabajar si no podemos utilizar los medios pacíficos» quienes no están de acuerdo con el actual marco jurídico-político.
El día 7 de octubre, coincidiendo con la comparecencia de los detenidos ante Baltasar Garzón, sus abogados solicitaron al juez que admitiera como documento en la causa el ejemplar de GARA en la que aparecía publicada la citada nota de Mikel Zuluaga. El magistrado rechazó aceptarlo bajo el argumento de que «no es un documento».
Mikel Zuluaga presentó dos días después un escrito en el Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional para poner en conocimiento de Garzón un domicilio en el que poder ser citado a declarar y para manifestar su disposición de comparecer ante el magistrado para prestar declaración en relación a este asunto.
El juez Garzón no ha seguido en este caso el procedimiento «más o menos habitual» de resolver, mediante un auto, este escrito con una citación, según explicaron a GARA sus abogados, y ha procedido a ordenar su detención.
El arresto de Mikel Zuluaga tuvo lugar alrededor de las 17.45 horas de ayer cuando regresaba a su casa, sita en el número 2 de la calle Aretxaga del barrio de Bilbao la Vieja, junto a su compañera y su hijo de corta edad.
Testigos presenciales de la detención relataron a GARA que Zuluaga fue abordado por varios policías de paisano al llegar al portal de su vivienda, después de haber estado paseando por el Casco Viejo bilbaino. Los agentes le indicaron que quedaba arrestado por orden del juez Baltasar Garzón, a lo que Zuluaga respondió que tenía una citación para acudir y que estaba dispuesto a hacerlo, «pero no detenido».
En el momento del arresto se produjeron situaciones de tensión entre los policías, algunos vecinos que se acercaron al lugar y la propia compañera de Zuluaga, que trató de evitar la detención y que fue separada por la fuerza del detenido. Una de las personas que se reunieron allí recibió un fuerte porrazo en la cabeza.
Según los testigos presenciales, fue necesaria la intervención de cinco policías para llevarse «en volandas y gritando ''desobedientzia''» a Mikel Zuluaga con destino a Madrid, tal y como informó la agencia Efe citando fuentes policiales.
«Caso surrealista»
Esta agencia de noticias señaló que la orden partió del juez Baltasar Garzón, quien determinó su traslado a Madrid para ser puesto a disposición judicial.
La letrada Jone Goirizelaia consideró curioso que en otras diligencias judiciales y con otros jueces «no ocurra lo que ha pasado con Zuluaga y con los detenidos en relación a Xaki». Indicó que «en este caso es mucho más surrealista, porque es una persona que se ha puesto a disposición judicial, ha hecho comparecencias públicas y sigue trabajando con normalidad, sin hacer nada que indique que pueda eludir la acción de la Justicia».
En su opinión, se ha aplicado un «criterio de oportunidad política, porque cuando no hay victorias policiales tiene que haber victorias judiciales, como son las detenciones de personas que hacen una trabajo político o social determinado».
Asimismo, Goirizelaia señaló que este tipo de detenciones, está provocando que «las cárceles del Estado español se llenen de presos de conciencia».
Nota al juez Garzón
El texto que sigue a continuación es la reproducción de la nota hecha pública por el ahora arrestado Mikel Zuluaga el pasado 6 de octubre, cuando conoció que el juez Baltasar Garzón basaba su auto contra nueve miembros de movimientos populares de Euskal Herria en el documento Piztu Euskal Herria, que el magistrado atribuía a ETA-KAS.
«La operación policial ''''Itzali'''' (Apagar) se presenta en contraposición al denominado proyecto Piztu (encender), según el auto del juez Garzón, «el proyecto de ETA para la desobediencia», deteniendo injustamente a nueve personas del movimiento cívico. Una más de sus puestas en escena, de falta de rigor y de arbitrariedad ética para los que pensamos diferente.
El trabajo Piztu Euskal Herria es una idea basada en la desobediencia civil. No es el proyecto de ETA ni de Ekin ni de ningún otro ente. Lo digo con conocimiento de causa, ya que está realizado en pensamiento y obra por el que suscribe.
La Fundación Joxemi Zumalabe no ha tenido más delito que el de ofrecer un punto de encuentro para el debate en el movimiento ciudadano.
Si criminaliza proyectos pacíficos de desobediencia, ¿qué otras vías sugiere para los que estamos en desacuerdo con el orden constitucional? ¿la sumisión? ¿la lucha armada?». *
Mikel Zuluaga (Por Piztu Euskal Herria)
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